"Perseo y Andrómeda"
Escuela Romana
Finales del siglo XVI / principios del siglo XVII
Óleo sobre lienzo
Medidas 112 x 146
Sin marco
Excelentes condiciones
Andrómeda, joven y bellísima hija de los soberanos de Etiopía Cefeo y Casiopea, fue encadenada a una roca y dada como alimento a un terrible monstruo marino para aplacar la ira de Neptuno, ofendido por la soberbia de Casiopea, quien se había proclamado la más bella de las Nereidas.
Según otra versión del mito, Casiopea había afirmado que era su hija Andrómeda quien podía presumir de este codiciado primado.
En cualquier caso, Andrómeda fue salvada por la heroica intervención de Perseo, ya protagonista de la decapitación de la Gorgona Medusa, quien, ante la dramática escena, no dudó en socorrer a la espléndida víctima del cruel sacrificio.
Él, a lomos de su caballo alado Pegaso, mata al monstruo y, tras liberarla y ponerla a salvo con sus padres, pide la mano de la bellísima Princesa para convertirla en su esposa.
Iconográficamente, el mito de Andrómeda tuvo un gran éxito en la pintura barroca romana de finales del siglo XVI y principios del XVII y fue encargado, a menudo en grandes dimensiones, para decorar las salas de los suntuosos palacios de la Urbe.
La escena que representaba el cuerpo de una joven y atractiva mujer completamente desnuda ofrecido como alimento al monstruo marino, pero también a los ojos de los espectadores, constituía para aquellos tiempos una evidente atracción morbosa, con finalidades pornográficas apenas disimuladas.
Nuestro lienzo, en particular, parece precisamente omitir el contexto episódico para ofrecer una imagen de la protagonista en una pose de alto contenido erótico.
El autor, de hecho, expone en primer plano la espléndida figura de Andrómeda con gran efecto realista, dejando muy poco a la imaginación, mientras que el monstruo y el heroico Perseo a lomos de Pegaso, están apenas esbozados y descritos con pocas y vigorosas pinceladas.
Es interesante notar que, a pesar de sus orígenes etíopes, Andrómeda siempre es inmortalizada con la piel blanca, precisamente para satisfacer las ideologías socioculturales y las preferencias estéticas de los comitentes.
Subrayamos la rareza del cuadro, que debe considerarse como un ejemplo de los privilegios concedidos a la alta Aristocracia en contraposición a los severos cánones moralistas impuestos por la Iglesia al vulgo.
Vistas las importantes dimensiones de la obra y el excelente resultado en la pared, la proponemos sin marco.
En cualquier caso, es posible, a discreción del cliente, completarla con un sutil marco dorado de varilla.
Todos los detalles fotográficos de la obra en el enlace:
https://www.antichitaischia.it/it/prodotto/andromeda